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Yoyalodije

Sobre Dembelé y meadas arbitrales

38 balones perdidos por el tipo al que, sigo sin entender muy bien por qué, quieren convertir en el alfa y el omega de un equipo que tiene a un tal Lewandowski, a probablemente el mejor mediocampista creativo del mundo con menos de veinte años, y a otro potencial top 5 en pleno crecimiento. Eso, más el mejor 9 de la pasada década.

A mí, ya me perdonarán, este ‘balones a Will’ se me escapa completamente, y más cuando quien lo perpetra es, en sí mismo, el máximo exponente del juego de posición, coral y colectivo, que haya pisado jamás un terreno de juego. Y más aún cuando ese ‘Will’ es un tarambana, incapaz de interpretar mínimamente el juego y más irregular que un electrocardiograma mío si tuviera delante a Ingrid Engen.

No negaré que existen ciertas mejoras (sobre todo, curiosamente, en el apartado defensivo) y que a veces, el equipo da fogonazos de ir tirando para arriba… pero con cosas como las de ayer, la sensación de que falta un mundo y de que va a costar un mundo llegar a ser plenamente competitivos se acrecienta. Faltan piezas, sobran más piezas aún, y creo que al mister le quedan todavía muchos Cola-Caos que tomarse antes de poder mirar a la cara a ciertos entrenadores. Y cierta valentía, también.

De los del árbitro, el VAR y su puñetera madre, pues sí; igual no sirve de excusa y/o no es el motivo principal por el que se perdió ayer; pero si a lo frustrante del juego y el resultado le añades la absoluta constatación (porque lo de ayer es una meada en la boca sin precedentes, al menos desde que se inventó esto del videoarbitraje) de que a nivel institucional eres una mierda flotando en el océano, es para cortarse las venas.

Entiendo que Jan haya priorizado resucitar al muerto sobre cualquier otra cosa; pero ya ha llegado el momento de empezar a cagarse en todo lo cagable en los pasillos de RFEF, UEFA, FIFA y lo que haga falta; porque si se pretende volver a hacer girar la rueda, estas meadas arbitrales son un lastre que un equipo en construcción y con bastantes cosas por pulir todavía, no se puede permitir.