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Crónica

Vuelta a la candidatura

En pleno fin de semana de los Goya, el Barça volvía a presentar su candidatura al título. Si hace tres meses ya estaba levantando el trofeo y hace uno se había despedido de él, hoy, tras la victoria en Sevilla, vuelve a ser –el–  favorito. Porque ya depende única y exclusivamente de sí mismo, con enfrentamientos directos pendientes ante sus dos directos rivales. Así está siendo este campeonato montañarúsico.

Ni cinco minutos tardó Pedri en comenzar con su show futbo-pornografico. Asistencia del canario a Lamine y la volea del Chaval se encuentra con un paradón de Nyland. Habían salido muy enchufados los de Flick. Porque, apenas un minuto después, un cabezazo en el segundo palo de Iñigo Martinez encontró a Robert llamando a la puerta del gol. Remate de auténtico cazagoles. Había dicho Flick que se necesitaban piernas frescas tras el partido de Mestalla y Viejowski elevó la suya para demostrar que gallina vieja todavía hace buen caldo.

 

Pero poco duro la alegría visitante. En el propio saque de centro, el Sevilla montó un furibundo ataque, para que Saúl sirviese el gol en bandeja a un Vargas que remachaba a puerta vacía. Ver a Araujo ser el primero en levantar el brazo para pedir fuera de juego, era la señal inequívoca de que él había sido el primero en romperlo. Da igual cuando se lea esto. Un arranque de auténtica locura en el Pizjuan que daba paso a una fase de toma y daca futbolístico, con Nyland sacando un buen disparo de Rabinha mientras Isaac Romero desperdiciaba su clara ocasión, enredándose en su propia incapacidad.

El partido empezó a entrar, peligrosamente, en la dinámica que quería el Sevilla. Su propuesta era más física que de juego y llegaban algunas duras entradas, donde el peor parado fue el Barça: Saúl lesionaba a Araujo –bien pensado quizá esto no le fue tan mal a los azulgrana– y Gavi veía la amarilla por su nuevo –ya no tan nuevo– exceso de revoluciones. Hansi decidió protegerle del árbitro –y de sí mismo- sustituyéndole por Fermín en el descanso.

El de El Campillo no tardó ni un minuto en confirmar lo acertado del cambio. Nueva asistencia celestial de Pedri y el canterano que le roba la cartera a toda la defensa sevillista –e incluso a su compañero Robert– para batir de cabeza a Nyland. Volvió a responder manera inmediata el Sevilla empatando el partido. Lástima para ellos que, en esta ocasión, el VAR estuvo atento al fuera de juego. Lo que sí llegó fue otra exhibición de Rabinha de Oro: derechazo impepinable ante el que nada puede hacer Nyland. 1-3.

Parecía sentenciado el partido. Pero en los vestuarios, Gavi debió traspasarle parte de su mojo de ímpetu a Fermín quien, en su afán de presión, se llevó por delante en su deslizamiento a un rival. Lo que en principio era amarilla, mutó a roja a instancias de un riguroso VAR. Con media hora por delante, había tiempo para complicarse los tres puntos. No estaba el Sevilla a un gol de meterse en la final, pero sí de hacerlo en el partido.

Pero mantuvo el tipo el Barça. Controló la pelota sin dificultad, aprovechándose de la excesiva ansiedad de un Sevilla que parecía querer marcar el tercero antes que el segundo. Sumándole a ello una falta de calidad arriba que le condena a estar donde está, en la mitad mediocre de la tabla. Para la afición hispalense, que ha visto pasar por su frente de ataque a gente como Polster, Suker, Baptista o Kanouté, ver ahora a bultos sospechosos como Luckiluke o Ejuke, debe ser en clave blaugrana como si te cambian a Ronaldo el Bueno por Dugarry. ¡Oh wait!.

Pocas ocasiones locales hasta el final del partido. Y las que hubo fueron más por individualidades que por juego. Todas se encontraron con un, hoy sí, seguro Scznsmlkngsy a disparos de Badé y Suso. Habemus ianotorem. La guinda del pastel la puso Eric llegando al segundo palo para convertir el centro de Rabinha en asistencia de gol. El cuarto de su equipo y el suyo en lo que va de temporada. Otro recuperado para la causa por Flick, cuyo fondo de armario se va haciendo cada vez más grande antes de que empiecen las verdaderas curvas.