Gerundio del verbo xaviar. Es decir, ganar partidos a lo Xavi. Con poco o ningún juego, con marcadores exiguos, con el equipo pidiendo la hora atrás, haciendo cambios a última hora para perder tiempo. Anoche en Las Palmas no estaba Xavi en el banquillo pero lo parecía.
Porque volvió el Barça de los partidos contra equipos “débiles”. Y a punto estuvo de firmar un punto de seis en los enfrentamientos directos contra los canarios. Resultados de los que cuestan ligas, por más que después se gane cómodamente al eterno rival. Vive el Barça de Núñez.
Pero se salvaron los de Flick de no regalar más puntos. Más por deméritos ajenos que méritos propios, porque regalar, regalaron toda la primera parte, a buen seguro en el TOP 3 de la infamia futbolística de esta temporada. Las Palmas maniató el medio campo rival. Ni Pedri ni Casado estuvieron cómodos en ningún momento. Tampoco facilitaron la llegada de balones con ventaja a la línea de ataque azulgrana, hoy especialmente desacertada.
Sin inspiración y por momentos, pasiva. Con Viejowski sin un penal para que la estadística maquillase su pésima actuación, con Rabinha en modo 2023 y con Lamine neymareando la bola. Un tiro cruzado fue todo el bagaje ofensivo azulgrana en ese tiempo, Así pues, la primera parte tuvo más color amarillo, con llegadas constantes y varias ocasiones que entre Scznlpdjhyy la precipitación/inutilidad local mantuvieron el empate al descanso.
Tiempo de reflexión y cambios. El primero, la salida de Fermínelpollosincabeza, por Olmo. Cambio que en seguida dio frutos. El catalán, en la mejor acción de la noche, una de esas que justifican tragarse un bodrio como este, regateó en una baldosa a a su par y clavó el balón en la escuadra. Lástima de esa propensión a las lesiones que no dan continuidad al crack que lleva dentro.
Las Palmas ni supo ni pudo reaccionar al verse abajo en el marcador. El Barça, que seguía jugando a medio gas, dispuso de varias ocasiones para sentenciar pero no era la noche de Robert, probablemente afectado por el jet lag. Ya se sabe que a ciertas edades, los cambios de hora no se llevan tan bien.
Posesiones largas para dejar pasar el tiempo pero sin cerrar el partido, hacían peligrar los tres puntos. Que estuvieron en el alambre cuando Del Cerdo Grande entró en acción desde el VAR ante una mano de Eric García de espaldas a la jugada. No se debería pitar en la vida una acción donde el jugador no sabe dónde está el balón, pero si, en su día, un disparo de Cipriano que golpeó en la espalda de un defensa del Shaktar se pitó como penal…. éste podría serlo. El propio Del Cerdo avisó a su compañero del fuera de juego previo… ¿para qué avisas entonces de un posible penal si la jugada ya no valía?!!! Definitivamente a los árbitros les gusta ser el centro de la polémica.
Flick siguió xaviando con cambios de última hora para perder tiempo y parar el ímpetu local. Le salió bien esta vez, pues uno de los sustitutos, Fallon Torres, volvió a aprovechar sus minutos como reemplazo -su sitio natural- y un robo de Rabinha sirvió para que el de Foios batiese con un duro disparo a Cilessen. Los tres puntos viajaban a Barcelona. Pero las malas sensaciones también.