¿Alguien se perdió los cinco primeros minutos de partido? Pues al encender la televisión debió pensar que la tipografía tenía algún error al ver ese 0-2 en la pantalla. Pero no, no lo era. Porque no se había llegado al primer minuto de partido, cuando un corner fue peinado por Lenglet (media ley del ex) para que Julián Alvarez confirmase su condición de cazagoles. Y apenas cinco minutos después, jaimitada de Koundé para que Julian Alvarez lanzase en profundidad al Hombre Gris. El galo, recortaba a su par y cruzaba ante la salida de Sckkdnkhny. Dugarry, que lo veía en su casa, se llevaba las manos a la cabeza: siendo francés también se puede cumplir la ley del ex y marcarle al Barça. “¿Por qué? ¿Por qué nadie invitó al Girondins de Burdeos a un Gamper al menos?” sollozaba Chistophe.
Escenario idílico para los del Cholo. Y de pánico para los de Flick. Pero nuevamente, los de Hansi sacan su mejor versión en los partidos que más demandan. Comenzó en ese momento una exhibición futbolística azulgrana que asedió sin descanso la meta rojiblanca. Fallón Torres, que ciertamente se había ganado el derecho a una titularidad, nunca tiene el día cuando se apuesta por él como referencia en ataque. Su mano a mano con Musi volvió a confirmar que es un hombre de banquillo.
El Barça siguió a lo suyo: jugar al fútbol. Y muy bien. Hasta que le devolvió al Atlético lo sucedido en el comienzo del partido. En un visto y no visto, llegaron dos goles. Primero con una gran jugada en ataque con Lamine filtrando para la subida de Koundé que ponía el balón atrás para la llegada de Pedri y el canario fusilaba el gol. Y dos minutos después, un corner de Rabinha al segundo palo era rematado por Cubarsí elevándose sobre un dormido Barrios. Apenas veinte minutos de partido y ya se habían visto cuatro goles. Un partido de aquellos recordados años 90.
El aluvión azulgrana continuaba. El Patético apenas si podía salir de su campo. Tampoco es que lo había intentado tras verse en ventaja. Un nuevo error clamoroso de Fallón, en otro mano a mano, fue el preludio del 3-2. De nuevo a balón parado para mayor gloria de Simeone. Nuevo centro pasado al segundo palo de Rabinha para que apareciese Iñigo Martinez rematando en plancha. Donde no llegan los delanteros, llegan los centrales.
Remontada realizada antes del descanso. Ycon la sensación de que el Barça debía y podía sentenciar la eliminatoria en Montjuic. Pero la segunda parte, ambos equipos salieron con más precauciones. El partido derivo en un futbol mas de control pero igualmente con aplastante superioridad futbolística blaugrana. Hasta que Lamine se marchó en una baldosa de Reinildo, como quien se va de un alevin, y asistía a Robert –el gol llama a su puerta- que apenas cinco minutos antes había sustituido a Fallón. Al polaco también parece sentarle bien el banquillo.
Pudo incluso sentenciar la eliminatoria el Barça. Primero, con el propio Lewandowski y con Rabinha después en una jugada ensayada. Tan fácil lo debió ver Flick, con esa ventaja de 2 goles y faltando poco para terminar el partido que dio descanso a Pedri, Rabinha y Olmo… y las cosas salieron mal. El centro del campo, la línea que había marcado las diferencias en el partido, se deshizo como un azucarillo.
Y a ello se sumaron las entradas de Correa y Sorloth. Ambos fueron el revulsivo que necesitaba el Atlético, casi inédito desde el minuto 5. Primero, una llegada de Correa por banda asistiendo a Marcos Llorente, puso el 4-3. Y, como si no se hubiese aprendido nada del partido de liga, o acaso por la cercanía del carnaval, se dejó a Sorloth ponerse el disfraz de Piojo Lopez, para que el noruego clavase el empate. Diez minutos de inspiración –cinco al principio y cinco al final- le habían bastado al Patetico para compensar 80 de futbol del rival. La resolución dentro de más de un mes –absurdo calendario- en el Metropolitano.