Con superioridad. Y con la tranquilidad de quien se sabe mejor –en futbol y en el marcador de la ida– saltaba el Barça a Montjuic dispuesto a certificar su pase a cuartos de final. Y no tardó demasiado en poner cerco a la portería visitante. Y poco más, solo diez minutos, en adelantarse en el marcador. Lamine destapó el tarro de sus esencias con un regate messiboatengesco a su par y un disparo-asistencia para que Rabinha –quien si no– remachase el primero.
Un gol que debía llevar aún más tranquilidad a la grada. Pero el efecto solo duró un minuto. El tiempo que tardó el Benfica en empatarlo a la salida de un córner aprovechando un despiste más de –quien si no– Araujo. Otamendi batió de cabeza a Scndkkshfny desde cerca y trajo algo de nerviosismo a la culerada. Fue un espejismo. Poco más en ataque hizo el equipo lisboeta ante el aluvión de futbol que se le vino encima.
Porque el Barça arrolló a su rival. Con Balde desatado en su banda, con Pedri sacando su plátano canario a pasear, con Fraude Jong rememorando sus tiempos ajacied, con Olmo rompiendo entre líneas, con Rabinha on fire como toda la temporada…. Y, sobre todo, con Lamine. El Chaval volvió a sentar a un rival, como si el juvenil no fuese él, y a rememorar su gol a Francia en la Eurocopa: acarició el esférico para depositarlo junto al poste. Decían en la caverna nacionalmadridista, esa que solo mira números con los que podría afirmar que Hugo Sánchez era mejor que Maradona porque marcaba más goles o que Dugarry fue mucho más que Platini porque ganó un Mundial, que el Chaval no marcaba desde Octubre. Ante exhibiciones futbolísticas como la que estaba haciendo frente al Benfica, podría estar sin marcar hasta el 2033 y seguiría siendo un crack.
El juego azulgrana fluía. Se tocaba, se llegaba y el equipo se divertía. Por momentos, se veían reminiscencias pepguardiolicas en algunas posesiones y jugadas. Todo bien ¿Todo? Casi todo. Porque en ataque un bulto sospechoso, de nombre Robert, no aportaba nada más que una lentitud exasperante en sus movimientos. Aún le mantiene su leyenda de goleador. Eso, y que su sustituto es Fallón. Pero a cada partido importante que pasa, más le pesa el viejazo.
Suerte para el polaco que tiene al lado a Don Raphael Dias Belloli Parera, Nacido en Porto Alegre el 14 de diciembre de 1996, ya es hora de que muchos se pongan en fila para besarle sus gauchas pelotas. Sigue en su estado de éxtasis futbolístico permanente y aprovechó una cabalgada-arrancada de Balde para cruzar el balón lejos del alcance de Trubin. Partido y eliminatoria sentenciada en 45 minutos.
Porque al Benfica no le daba para más que para una derrota honrosa. Si contra diez en casa apenas puso en apuros a los azulgrana, contra once, a domicilio y con tres goles abajo en la eliminatoria, los lusos sacaron bandera blanca. Una segunda parte absolutamente funcionarial, casi pensando en el importante partido de liga el fin de semana, en la que Flick dio descanso a los más necesitados y minutos a la, cada vez más evidente, segunda unidad: Casadó, Gavi, Fallon, Eric… que mantuvieron sin esfuerzo el dominio azulgrana para clasificar al equipo para cuartos con una placidez que ya casi ni se recordaba en Can Barça.
Casi ningún culé habría creído en Agosto que el equipo sería líder en la liga. Que estaría a un gol de jugar la final de Copa. Y, mucho menos, que se jugaría el pase a las semis de Champions frente a un Dortmund o un Lille de la vida. Y para más cábala, casi siempre que el equipo eliminó al Benfica, acabó levantando la orejona (1992, 2006). O al menos, llegó a semifinales (2013). ¿Y si….?