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Crónica

Plácida victoria

Parecía, a priori, un partido trampa. Metido con calzador en el galimatías del calendario. Con la mayoría de jugadores con kilómetros y partidos acumulados en las piernas. Solo el rival, que apenas había ganado uno de sus últimos quince partidos, podía convertir el encuentro en fácil. Y Osasuna puso mucho de su parte, aunque tampoco fue todo demérito suyo. Los de Flick, con un once bastante reconocible, con apenas con las inclusiones de Eric, Gavi y Fallónexceptosisaledesdelbanquillo, también pusieron lo suyo: salieron a cerrar el partido por la vía rápida.

Diez minutos duró la resistencia pamplonica. Fraude Jong tiró la pared cerca del área con Fallón y abrió el juego a la banda izquierda donde Balde, cada partido más entonado, sirvió un medido centro con el O Tiburao de Foios dió su primer mordisco. Poco después, su segunda oportunidad, chocó contra el pecho de Sergio Herrera… De haber logrado un doblete en apenas un cuarto de hora, tal vez el valenciano se hubiera ganado, si no la titularidad, al menos pensar en quitarle su apodo de Fallón. De momento, fifty-fiftismo.

Los rojillos sufrían para parar el fluido juego culé. Y poco después llegaría el penalty de Herrera sobre Dani Olmo. El propio Dani chutó y falló el lanzamiento. Suerte para él que el VAR detectó la entrada a destiempo de Moncayola y, a la segunda, eligió el mismo lado para chutar mientras que el portero navarro cambió de lado. Dos a cero en apenas veinte minutos y aroma a partido cerrado con los tres puntos en el saco.

Pero no todo podían ser buenas noticias en clave blaugrana. Alguna de las temidas lesiones que podían esperarse en el carrusel de partidos de selecciones, llegó en un partido que estaba casi visto para sentencia. Cuando Olmo se sentó en el suelo, la pregunta flotaba en el ambiente de Montjuic ¿realmente este chico es de Tarrasa o tal vez es de Bohemia? Nueva lesión de una de las piezas más importantes –y frágiles a la vez– del equipo. ¿Acaso sus últimos minutos si el CSD anula su inscripción?

Pero el Barça siguió a lo suyo. Con un monólogo que rozaba el 80% de posesión y buscando el tercero que certificase la victoria lo antes posible. Pudo ser Fallón, con un disparo al palo de falta directa, o pudo ser Lamine que no culminó una gran jugada individual, acaso para dar de comer a la caverna por no marcar en liga. Pero ninguno estuvo acertado. Ni falta que hacía: a veces es suficiente con ver las maniobras de Pedri sobre el campo. Soberbia temporada la del canario, acaso la de su definitiva consagración si los títulos le acompañan.

La segunda parte apuntaba a economizar esfuerzos por ambos lados. Y aunque un cabezazo claro de Herrando pudo cambiar la dinámica, estaba claro que los visitantes tenían puesta su mente ya en el próximo partido. Y los locales… también. Pasada la mitad del segundo tiempo, ninguno de los dos equipos había chutado entre los tres palos, como si hubieran firmado un pacto de no agresión. El Barça levantaba el pie del acelerador y Osasuna asumía la derrota como quien ve que llueve y nada puede hacer para evitarlo.

Solo la salida de Viejowski animó un poco el ya intrascendente partido. El polaco, con sus últimas erráticas actuaciones, debió ver peligrar su titularidad e incluso un pichichi que tenía entre las manos al terminar la primera vuelta. Robert llamó a la puerta del gol nada más entrar y tardó menos de diez minutos en hacerlo: remate de cabeza tras una obra de arte tejida en el contraataque lanzado entre Pablo Torre y Fermín, para firmar el tercero y poner algo de distancia con MeFlippé.

Renta suficiente para que Flick también mirase al futuro. El alemán dio entrada a Gerard Martín y Pau Victor. ¿Acaso sus últimos minutos si el CSD anula su inscripción? Bueno, a este nadie le echará de menos. Son ya 19 partidos consecutivos del equipo imbatido. Y 8 victorias consecutivas en liga –la mejor racha de Hansi– para dar un paso más en busca del título.