Se presentaba el líder ante otro partido semi-trampa. Porque es verdad que el Girona no venía en su mejor momento pero los fríos datos decían que no se le había ganado como local en los últimos 3 partidos jugados contra este City de Hacendado. A ello se le sumaba que Flick ya pensaba en que se avecina la etapa reina de la temporada y dio minutos a algunos menos habituales como Eric, Fermín y Gavi en el centro del campo.
El equipo apenas notó los cambios. Desde el comienzo buscó el gol y lo rondó en varias ocasiones con Fermín y Viejowski disponiendo de las más claras y con Gazzaniga agigantándose en la portería gerundense ante un slalom messiánico de Lamine. El Barça gustaba y se gustaba y, jugando así, era cuestión de tiempo que el gol llegase. Por si acaso, y para que el partido no se pusiese de cara demasiado pronto, el equipo arbitral ponía de su parte: posible penalti a Fermín y en la revisión del VAR, con el video en reversa, se observó claramente la falta del canterano, golpeando en toda la suela de la bota del defensa del Girona. Cierto es que, de pitarse, hubiera sido un penaltito. Tan cierto como que si Fermín hubiese vestido de blanco, ni se habría revisado.
No se dio por aludido el Barça, que siguió a lo suyo. Con las nuevas intervenciones de Gazzaniga, e incluso un gol anulado a Kounde, parecía que los visitantes lograrían su objetivo parcial de llegar con el empate al descanso. Pero no contaban con que el fútbol es, a veces, uno de los deportes más absurdos: falta botada por El Chaval y entre Eric García, el sol cegando parcialmente al portero y la mano de Krejci rematando en su propia portería, se adelantaban a los locales en la ocasión menos clara del partido. Servía para hacer justicia a una gran primera parte con mucho más futbol que goles.
Cambió el panorama al comienzo de la segunda parte. Fue cuando Araujo confirmó nuevamente porque no es titularísimo esta temporada. Mala salida de balón del uruguayo que, además, complementó con un peor intentó de tirar el fuera de juego. El resultado: Danjuma se planta solo ante Scnmkhdjty y lo bate por bajo. Primera llegada del rival, que daba las gracias por no ir tres goles abajo, y que veía como el empate subía al marcador.
No dio tiempo a entrar en pánico. Primero, porque quedaba prácticamente toda la segunda tarde por delante y las ocasiones seguían llegando una tras otra: una de Koundé, fuera por poco, y otra de Eric al palo. Y segundo, porque Robert se levantó de su siesta que ya duraba una hora. Apenas había tenido una ocasión en la primera parte, y cuando algunos culés incluso pedían su sustitución, se puso el traje de killer del área: de un balón que bajaba de las nubes, y desequilibrado con su pierna izquierda, sacó petróleo con un remate mitad bauliano, mitad Gerd Müller en la semifinal de México 70 contra Italia. Gol y vuelta a la tranquilidad.
Las entradas de Fallón y Fraude le dieron aún más profundidad al equipo. De Jong vuelve a rememorar sus tiempos del Ajax y, con las piernas frescas, dejó su sello con una gran conducción para una nueva culminación de Robert, el gol llama a su puerta. Son ya 25 goles en Liga, mejor registro que los dos últimos pichichis del campeonato con aún nueve jornadas por delante. Por si no queda claro que con gol se nace o no se nace. Lewa nació y morirá con gol.
Y O Tiburao do Foios también tuvo tiempo de confirmar que está en su mejor momento. No de la temporada, sino desde que viste de azulgrana. Muerde como nunca y a la primera ocasión clara que tuvo –sí, efectivamente, salía desde el banquillo–, para adentro. Son 15 goles en apenas 1200 minutos. Dicho de otro modo, a más de un gol por partido. Otra muesca en el haber de Herr Flick.
Novena victoria consecutiva. Y de nuevo marcando cuatro o más goles al rival por vigésima vez esta temporada. Quedó aún tiempo para ver a Lamine chutar con otro de sus característicos disparos a la escuadra. No tuvo suerte. Acaso más carnaza para la caverna en su afán de negar la realidad: que solo estaba ensayando para clavarla otra vez en algún hueco del Calderón.